La cola del cangrejo ermitaño

Una concha disponible puede poner en movimiento a toda una fila de cangrejos. Una metáfora para hacer visible la movilidad interna.

La cola del cangrejo ermitaño

Serie: Lo que la naturaleza ya sabía de talento · 3/6 · Movilidad interna

El cangrejo ermitaño vive en una casa que no es suya.

No fabrica su concha: ocupa la de un caracol muerto. Y como crece toda la vida y la concha no, cada cierto tiempo se le queda pequeña y tiene que mudarse. El problema es que las conchas vacías del tamaño adecuado son escasas. Muy escasas. Es el recurso que limita la vida de un cangrejo ermitaño, y buena parte de su comportamiento gira en torno a encontrar la siguiente.

Lo que hacen para resolverlo lo descubrió un sociólogo, no un biólogo. Ivan Chase, de la Universidad de Stony Brook, llevaba años estudiando cómo circulan las vacantes entre personas cuando se fijó en los cangrejos ermitaños del Caribe. Y vio algo que le resultó familiar.

Cuando aparece en la playa una concha vacía demasiado grande para el cangrejo que la encuentra, ese cangrejo no se la queda ni la abandona. Se pone a esperar junto a ella. Al poco llega otro, y otro, y se forma una fila ordenada por tamaño, del más grande al más pequeño, cada uno agarrado a la concha del anterior. Pueden esperar horas. Cuando finalmente llega un cangrejo del tamaño justo para la concha nueva, se mete en ella, y en cuestión de segundos toda la fila se muda: cada cangrejo pasa a la concha que acaba de dejar libre el de delante.

Una concha nueva. Media docena de cangrejos mejor alojados. Nadie ha tenido que salir a buscar nada.

Cadenas de vacantes

Chase lo llamó cadena de vacantes, y el concepto viene de la sociología: es lo que ocurre en el mercado de la vivienda cuando alguien compra una casa nueva y deja libre la anterior, que ocupa alguien que deja libre la suya, y así sucesivamente. Y es exactamente lo que ocurre en una organización cuando se cubre un puesto.

Toda vacante crea una cadena. Cuando promocionas a alguien, su puesto queda libre. Si lo cubres con alguien de dentro, el puesto de esa persona queda libre. Cada eslabón es una oportunidad de que alguien crezca, y la cadena solo se detiene cuando un puesto se cubre desde fuera o se elimina.

La diferencia entre los cangrejos y nosotros es que ellos ven la cadena. La fila está ahí, ordenada, cada uno sabe a qué concha aspira y qué concha deja. En una empresa la cadena es invisible. Cuando se abre una vacante, la pregunta que se hace casi siempre es "¿a quién contratamos?", no "¿a quién de los nuestros podría venirle bien esta concha, y qué concha dejaría libre?".

Por qué salimos fuera antes de mirar dentro

La razón no es mala fe. Es que no sabemos quién encaja.

Sabemos qué puesto ocupa cada persona, quién es su jefe y cuánto lleva en la empresa. Lo que no sabemos es qué sabe hacer realmente, más allá de su puesto actual. El historial dice de dónde viene; no dice hasta dónde podría llegar. Y como el historial es lo único que tenemos, solo se mueven los que ya han demostrado en su puesto algo parecido a lo que exige el siguiente. Que suele ser el camino más obvio, y casi nunca el más rico.

Mientras tanto, la persona de logística que estudió programación por su cuenta, la administrativa que habla tres idiomas, el técnico que lleva dos años montando los cuadros de mando del área sin que nadie se lo pida, siguen en su concha pequeña. Nadie ha mirado. Y un día se van, porque otra empresa sí les ofreció la concha grande, y la nuestra pierde a la vez a la persona y todo lo que sabía del negocio.

Las cifras de esto son consistentes en cualquier estudio que mires: la falta de oportunidades de crecimiento aparece una y otra vez entre las primeras razones por las que la gente se marcha. Y contratar fuera lo que tenías dentro cuesta más, tarda más y falla más, porque el de fuera hay que enseñarle el negocio y el de dentro ya lo sabe.

Ver la fila

Lo que hace posible la cadena en los cangrejos es que el criterio es visible y es el mismo para todos: el tamaño. Cada cangrejo sabe si la concha le vale porque puede medirla, y los demás también.

En una organización, el equivalente al tamaño es la capacidad real de cada persona frente a lo que exige cada puesto. No su puesto actual, ni su trayectoria, ni la opinión de su jefe: su distancia medida a otros roles de la organización. Cuando tienes eso, la cadena aparece sola. Abres una vacante y la pregunta cambia: ¿quién de los míos está más cerca, qué le falta exactamente, y qué puesto dejaría libre si se mueve?

A veces la respuesta es que nadie está cerca y hay que salir fuera. Perfecto: sales fuera sabiendo por qué. Pero muchas más veces de las que uno espera, la respuesta es que hay tres personas a una o dos skills de distancia, que el hueco se puede cerrar con formación en semanas, y que moverlas a ellas abre a su vez tres oportunidades más abajo.

Una concha. Seis cangrejos mejor alojados.

La trampa de la fila

Hay un detalle del cangrejo ermitaño que conviene no olvidar. La fila funciona porque todos esperan a que llegue el del tamaño correcto. Si un cangrejo pequeño intentara meterse en la concha grande, no le serviría: quedaría expuesto, y además rompería la cadena para los demás.

En las empresas eso también pasa. Mover a alguien a un puesto para el que no está preparado, porque es leal, porque lleva tiempo o porque es la opción cómoda, no es movilidad interna: es una mala contratación con cara conocida. Por eso la movilidad tiene que apoyarse en evidencia de capacidades y no en el historial, igual que la selección externa. Es la misma regla, mirando hacia dentro.

En The Wise Skill construimos la movilidad interna exactamente así: quién de tu equipo podría asumir otras responsabilidades, medido frente al puesto y no deducido de su ficha, con la distancia exacta y lo que hace falta para cerrarla. Pero la pregunta que importa la puedes hacer mañana, la próxima vez que alguien te diga "hay que abrir una vacante".

¿Quién de los nuestros lleva tiempo esperando junto a esta concha?

Si estáis en una reorganización, una integración o un crecimiento en el que hay que cubrir roles nuevos con la plantilla actual, escríbeme por mensaje directo y te cuento cómo hacemos visible la cadena.

Próxima entrega: el cuervo de Nueva Caledonia, o por qué formar no es dar cursos.

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